martes, 9 de agosto de 2011

Pensamientos y vivencias de un viejoven

Sabes que te estás haciendo mayor cuando pasas cuatro días de acampada y tres noches de conciertos, y solo piensas en volver a casa. No se trata de nostalgia, sino de cansancio. Quieres dormir, y que al hacerlo tu espalda no te recuerde la edad que ya no tienes, que ya no aguantas cosas que antes ni notabas -o no te importaba notarlas-; que necesitas comer tres veces al día, siempre a la misma hora. Comida de verdad. Y bebida de verdad, lo que también incluye alcohol de verdad.

Te haces mayor cuando hasta de tus amigos necesitas desconectar, que 24 horas acompañado son muchas horas, y ya tienes suficiente con aguantarte a ti mismo todo el tiempo. Todo el tiempo es mucho tiempo aguantando a cualquiera.

Estás en la edad de ir a festivales de música, te recordaste antes de apuntarte al plan. Veinticinco es la última edad a la que algo así viene a cuento, la única oportunidad que me quedaba para hacer la clase de cosas que más tarde resultarían inapropiadas, incluso patéticas. Tienes veinticinco y vas a correrte una gran juerga, me animaba Alberto semanas antes. Una juerga de cuatro días, sin tregua, hasta el último momento. Dudando, acepté.

El día después del primer concierto desperté sudando alcohol, y respirándolo de nuevo en el viciado aire de la tienda de campaña, que se había convertido en una sauna. Salí al exterior, otra sauna delimitada por la tierra sin abonar donde se había habilitado el camping y el mar Mediterráneo, y me llevé las manos a la cabeza. Viéndome desde fuera me reí de mí mismo, comprendiendo que me estaba haciendo mayor. A mí edad necesito pasar la resaca con dignidad, me dije mientras me sentaba en una silla plegable, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, esperando indolente a los conciertos de la segunda noche, con las proféticas palabras de Marcos resonando dentro de mi palpitante cabeza: «Voy a necesitar otras vacaciones para recuperarme de estas vacaciones.»

Encontrarse en este punto de la vida es como pararse en un mirador desde donde se puede ver una vertiginosa panorámica de los inminentes treinta; un horizonte que, a pesar de su aparente lejanía, tú sabes de corazón que se encuentra a tiro de piedra.

No hay razón para que la fiesta se acabe, nadie dice eso, y, de hecho, no debería haberla nunca, pero las reglas han cambiado, porque mucho me temo -o tal vez no- que ya no tengo edad para ciertas cosas.

19 comentarios:

Eloy dijo...

si es que nosotros ya estamos en edad de las noches margarita! jajaja

Vértigo dijo...

hacerse mayor.. pero poco a poco.. ya habrá tiempo.

Saínza dijo...

Jajajaja pobre Alvarito xD me gusta eso de las "noches margarita" Eloy, me apunto a una en cuanto querais xD

Luli dijo...

Sdoro la forma en que escribis, y aún así no se porque nunca comento en tu blog.
seguí de fiesta mientras se pueda y el cuerpo no pase factura, el hecho de que se pueda hacer, significa que esta permitido que te lo hagas, no?

Angel' Bravo' dijo...

Hey hola...^^

Vida solo una, tiempo hay mucho, el cual no se detiene a esperarte...

Crecer y tener conciencia...

Saludos y buena vibra...xD

Key dijo...

Aquí hay dos opciones:
1) El festival del que hablas NO es el Arenal Sound:
Pues ya está, si ya no te atraen tanto esos planes, tómatelo con más calma, que te lo puedes pasar bien igual :)
2) El festival del que hablas SÍ es el Arenal Sound:
No te estás haciendo viejo, es que aquello era un campo de concentración. Yo no fui (una pena), pero por todas las noticias y fotos que me han llegado al terminar, aquello era horroroso tuvieras la edad que tuvieras. Así que a lo mejor eres más joven de lo que crees :D

Ene dijo...

No existe una edad especial para según qué cosas. Todo es ponerse. Tal vez haya que reducir la intensidad de esas cosas, pero no suprimirlas.

«Voy a necesitar otras vacaciones para recuperarme de estas vacaciones.»
Cuánta razón la de tu amigo.

P.D: ¿Qué festival es?

Muaks salados.

Nomeko dijo...

Yo, también viejoven, estoy preocupado porque me pasa lo contrario.

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

Pasaba por aquí y realmente me he quedado... no he podido resistirme! Un gran blog. Cada palabra, cada frase con un sentido exquisito. Enhorabuena!!
La verdad es que nos hacemos mayores, ya no es lo que era antes, estamos en otra liga... es inevitable. Habrá que asumirlo poco a poco y qué razón la de tú amigo de recuperarse de las vacaciones :)
Un abrazo! :)

Kristel dijo...

no tienes edad para ciertas cosas? con 25?
a mí hasta con 15 me resultaba asfixiante estar rodeada de gente 24 horas, por ejemplo... qué más da la edad para bien y para mal, para todo!

en respuesta a tu comentario en *amateurs, nunca se interpreta mal un poema
en mi caso hablo de algo más allá del amor, del deseo de vivir, de los sueños, de tantas cosas que están pendientes... todo eso que está por venir y para lo que nunca es tarde, creo :)

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

No hace falta que me des las gracias!! ahora eres tú que con tú comentario me ha alegrado la tarde! un besin!

Fernanda dijo...

Mehh, si hago mis conjeturas yo estoy en los treinta desde los quince. Fatal.
Un beso.

Dry Martini dijo...

pues espera llegar a los 30, cuando intentas salir por semana sabiendo q al día siguiente toca trabajar. una semana entera necesitas para recuperarte

Mandarina dijo...

Hola!
Yo acabo de entrar en los veinte ^^ pero me encanta tu blog, escribes textos diferentes y aunque a veces me cuesta quedarme a leer cosas largas he devorado varios!

blog marlei dijo...

Que diré yo¡¡ Qué diré yo¡¡

Enhorabuena por el blog.

Te lo dice un "viejo".

¡¡Enhorabuena¡¡

R.S.P dijo...

Quería el relato de todas las noches, pero es cierto, ya no estamos para ciertas cosas, de hecho, escribir esto me hiso doler la cintura

piensaenbrooklyn dijo...

GRACIAS por la visita.
Totalmente de acuerdo en tu comentario.
Saludos.

Y yo con estos pelos dijo...

No es viejo quien más edad tiene sino quien se siente viejo. Asi que... aunque tengas 25 (yo también) hay que sentirse joven de espíritu sin tener en cuenta los año. Y dicho esto, que me ha quedado de abuela total... voy a seguir leyendo blogs jajajaja

Vanesa I. dijo...

A un tiro de piedra...Por qué será que os trinta sempre acaba sendo un tema recurrente que sale a relucir sen buscalo premeditadamente no ecuador dos vinte? Creo que xa todos prefirimos os gin-tonic sentados nas cadeiras de cafeterías...

Bico enorme, precioso!