sábado, 9 de enero de 2010

La playa

Tengo un sueño que se repite con relativa frecuencia. Me sobreviene en momentos de cambio personal, cuando tienen lugar acontecimientos que amenazan o prometen –según el caso- un giro radical en mi vida. Este sueño tiene como escenario una playa, siempre la misma, aunque sus condiciones cambian según lo que se me avecina.
En ocasiones el mar está en calma, anunciando tiempos de paz y sosiego, lo que hace que despierte con la misma serenidad del oleaje, que otras veces se presenta como un fiero enemigo, estallando contra la orilla con el ímpetu de la naturaleza salvaje. Entonces mi mente irrumpe sobresaltada en la vigilia, empapado en sudor, como si hubiese sido arrastrado por uno de esos lengüetazos de agua marina. Esta playa de mis sueños puede estar abarrotada de gente, o completamente vacía, según el nivel de vida social que lleve en el momento en que el sueño tiene lugar. En ambos casos me siento contento de estar allí. En el primer caso me alegra tener amigos con los que compartir un lugar tan agradable y hermoso, en el segundo me encuentro en paz conmigo mismo, feliz de lo que he conseguido como individuo.
Todo rito de paso que he superado año tras año, todo punto de inflexión en mi vida, ha encontrado una interpretación onírica a la altura de la realidad, en el lenguaje que escribimos y hablamos mientras dormimos. Recuerdo la primera vez que me adentré en aquella cueva que tanto pavor me causaba al observarla desde fuera, mientras incontables serpientes reptaban hacia el exterior. También me vienen a la memoria las viejas amistades que se perdieron en la línea del horizonte nadando hacia altamar. Otros, sin embargo, aún visitan conmigo la playa. En ambos casos, el tiempo ha dejado claro que ha sido y es para bien.
En los últimos días la misma playa ha vuelto a construirse en el mundo que habita dentro de mi cabeza. Esta vez el mar está en calma, fenómeno del que yo soy el único testigo. No hace ni frío ni calor, unos vaqueros gastados y una sudadera blanca son la única ropa que llevo puesta, suficiente para que la suave brisa que llega del Este no me haga tiritar.
Por el color del cielo podría asegurar que es el momento justo en que ha dejado de ser de día, pero todavía no ha caído la noche. De hecho, la luna y el sol pueden verse a ambos extremos del cielo, conviviendo por escasos minutos en un terreno que acostumbran no allanarse el uno al otro.
En cuanto a mí, yo estoy bien. No puedo estar mejor. Una sensación de inconmensurable bienestar físico y espiritual me embarga, sonrío por dentro y por fuera. Esta sensación no dura mucho, porque una inquietud irracional se apodera de todo sentimiento agradable que hubiera podido experimentar hasta entonces. Empiezo a temblar y el mar no tarda en revolverse. El olor a podrido llega a mis fosas nasales, obligándome a valerme de toda mi fuerza de voluntad para no vomitar. Me dejo vencer por un mareo y caigo de rodillas en la arena al mismo tiempo que la brisa se convierte en ventolera, y unos densos y grisáceos nubarrones ocultan cualquier resquicio por el que pudieran salir los pocos rayos de sol que todavía iluminaban el atardecer. No suelo llorar, pero en ese momento no puedo hacer otra cosa, y una lágrima sucede a la anterior, formándose un pequeño charco en una arena que ya no es como terciopelo para mis pies, sino una masa húmeda que me sobrecoge como todo lo demás a mi alrededor.
Entonces algo nuevo aparece a lo lejos, a mi izquierda, donde parece que todavía queda algo de la bonita estampa de hace apenas un momento. Es una persona, que se acerca a mí con calma. Es un chico. Cuando me quiero dar cuenta está a mi lado, mirándome con condescendencia, como si estuviera molesto por verme en tan mal estado cuando no hay razón para tal dramatismo. Consigue hacerme ver que todo está bien, que no tengo más que levantarme para sentirme mejor. Me tiende una mano, que yo cojo sin dudar, porque dicha persona no podría inspirar más confianza. Una vez en pie, compruebo que poco a poco las cosas van volviendo a la normalidad. El mar se apacigua, borrando cualquier rastro de espuma en el agua o hedor en el aire, que también recupera su inicial estado, acariciándonos a ambos como una madre a sus hijos; siento que la arena vuelve a adoptar una textura más amable bajo mis pies, nuevamente secos y calientes. Miro al cielo y es de día, un sol imponente ilumina la playa de mis sueños como en el mejor día de verano. Miro a mi acompañante y veo que me está sonriendo, su mano todavía prendida a la mía. Yo le devuelvo la sonrisa. Él no es más que un sueño, ni un propósito de Año Nuevo ni un deseo, o tal vez ambas cosas si me atreviese a proponérmelo o desearlo. Pero no lo hago, porque mientras permanezca en el terreno de los sueños no puede causar más aflicción que un despertar apresurado.
Nos besamos, un beso tan corto como satisfactorio, y así como nuestras narices dejan de acariciarse y nuestros labios empiezan a separarse, mi consciencia se aleja de ese mundo imaginado para despertar en éste, el de verdad.
Por supuesto, como es de esperar, estar despierto no me impide seguir soñando. Y deseando.

15 comentarios:

BLAS dijo...

El mar, la playa....
todo es sugerente.

Nos vemos y sigue así.
Escribes "la mar" de bien".

Ismael U. V. dijo...

Me gusta mucho como describiste estos sucesos, reales y oníricos, la consciencia que has podido exponer en tus palabras al respecto de sentimientos que en los sueños se ven mucho mas claros que al despertar. Yo también tuve la suerte de descubrir que a través de los sueños podemos conciliar con mas sinceridad nuestras verdaderas intenciones y sentimientos.
Me ha gustado mucho, y me ha dejado pensando.
Saludos desde CA.

La vida Bohemia dijo...

Mmm soñar despierto. Quién dice que cuando sueñas en realidad estás viviendo y cuando crees vivir en verdad estás soñando? jajajaja que rayadura de cabeza tengo desde que estudio Descartes ;)

Cecilia dijo...

A mí me encanta soñar despierta, y aunque sean sueños imposibles o inalcanzables, me da igual... yo sueño, y eso, en cierto modo, me consuela, aunque sólo sea un rato.Así que, a seguir ese sueño!!

Bicos!!! ;D

Silvia dijo...

que bien escribes...
mientras te leia, mientras imaginaba tu playa hermosa y soleada transformarse en un remolino de oscuridad y vacio recordaba mis propios días de sol y mis noches en vela, y como podemos entrar en panico y volver a tener control en cuestion de segundos..
Me has hecho recordar muchas cosas... mis propios sueños, incluso los mas recurrentes, los que tengo a plena luz del día...

=D
1Beso,

Cris dijo...

Qué bonito final. Seguir soñando siempre.
:)
Besos.

(Te envié una solicitud por el facebook, yo soy cris-cros)

Sabela dijo...

Yo siempre sueño, tanto despierta como dormida, pero la verdad es que solo recuerdo los malos sueños o los gracioso. Sé que he tenido cantidad de sueños buenos pero no puedo recordar nada de ellos, como mucho una leve sensación de bienestar, y fin.

Me ha gustado tu playa de los sueños :)

alex dijo...

Este sueño, ¿tendrá algo de real?. esa sensación que todo se acaba, que las nubes se sobrevienen hacía nosotros sin saber porque, el miedo a perderlo todo y no ver más allá por la negritud del horizonte, y sin saber como, aparece alguien, algo, que nos ayuda y vuelve el cielo azul.

Quizas todo eso este dentro de nosotros, en nuestra cabeza y necesitemos o estemos buscando alguien que nos salve.

Un beso cielo

POLIDORI dijo...

La evolución del ser humano es así, pero no tan bien escrita.





John W.

Mista Vilteka dijo...

Hombre, claro. Ya cantaba aquél que la vida es sueño.

Lo que no dejó claro es si hay vida después del sueño. A mí me gusta pensar que sí. Me gusta creer que en el más allá no hacemos sino soñarnos y soñar nuestros sueños.

Bello.

yoli dijo...

escribes muy bien...

Milagros dijo...

Me encanta como describes tu sueño sobre todo por su significado las personas ..todas aquellas que han pasado por tu vida y que por uno u otro motivo se fueron alejando de ella, quizas tambien estan ahi tus miedos y por ultimo aquella persona que hace o que te ayuda a sentir mejor , que te apoya y te hace encontrar la tranquilidad en medio de lo que creias derrumbado.

Tu post me dejo pensando ...y quizas soñando !!

saluditos :)

temmpus dijo...

Me ha gustado mucho. Que sigas soñando y que la realidad sea aun mejor.

Un abrazo.

BLAS dijo...

Te echamos de menos.
Saludos blasianos.

Silvia dijo...

nice profile Pic!
Como va todo? se te extraña por este mundillo...
bss,